El peso mexicano arrancó el mes de mayo con señales positivas para la economía nacional, registrando una apreciación del 0.18% frente al dólar estadounidense y ubicando el tipo de cambio en 17.43 pesos por unidad. Este movimiento refuerza la tendencia de recuperación que ha caracterizado a la divisa mexicana durante los primeros meses del año.
De acuerdo con datos del mercado cambiario, el peso acumula una recuperación anual del 10.45%, lo que lo posiciona como una de las monedas emergentes con mejor desempeño en lo que va de 2025. Este resultado es producto de una combinación de factores internos y externos que han favorecido la confianza de los inversionistas en los activos mexicanos.
Factores que impulsan la apreciación del peso
Entre los elementos que han contribuido al fortalecimiento de la moneda nacional destacan las altas tasas de interés mantenidas por el Banco de México, que continúan atrayendo flujos de capital extranjero en busca de rendimientos más competitivos frente a otras economías emergentes. Asimismo, la relativa estabilidad macroeconómica del país ha generado un entorno propicio para la inversión.
El dinamismo del nearshoring sigue siendo otro pilar fundamental. La reconfiguración de las cadenas de suministro globales ha impulsado la llegada de inversión extranjera directa a México, generando una mayor demanda de pesos y presionando al alza el valor de la divisa frente al billete verde.
Panorama para los mercados en mayo
Los analistas financieros señalan que el comportamiento del tipo de cambio durante mayo estará influenciado por las decisiones de política monetaria tanto de la Reserva Federal de Estados Unidos como del Banco de México. Cualquier señal de recorte de tasas en Washington podría impactar la demanda por activos en monedas de alto rendimiento como el peso.
Por otro lado, el contexto político y la evolución del consumo interno en México serán variables a monitorear de cerca. La solidez del mercado laboral y las remesas provenientes del exterior también juegan un papel relevante en el sostenimiento del tipo de cambio en niveles favorables.
Con este arranque positivo, el peso mexicano consolida su posición y alimenta las expectativas de quienes apuestan por la estabilidad financiera del país durante el segundo trimestre del año.





