En una jornada que mezcló señales contradictorias, el peso mexicano logró imponerse al dólar estadounidense el viernes 10 de julio de 2026, cerrando en torno a los 17.48 pesos por unidad según datos oficiales de Banxico, en medio de un debilitamiento global del billete verde y pese a que los datos industriales locales confirmaron una nueva caída mensual. La moneda nacional se apreció un 0.38% en la jornada, en una demostración de la paradoja que define a la economía mexicana en este segundo semestre: fortaleza cambiaria sobre una base productiva que sigue sin recuperar el pulso.
Contexto: el dólar pierde terreno global por Medio Oriente y la Fed
El telón de fondo que permitió el avance del peso fue externo. El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de divisas internacionales, cayó hacia la zona de 100.5 durante la jornada del viernes, extendiendo pérdidas por tercer día consecutivo. El detonante principal fue la expectativa de que las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán continuarán, lo que redujo la demanda de activos refugio como el propio dólar. Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE, señaló que “el dólar mostró pocos cambios, presentando un ligero debilitamiento de 0.01% de acuerdo con su índice ponderado” en días anteriores de la semana, en un entorno donde los ataques entre Washington y Teherán siguieron presionando, aunque el mercado los consideró contenidos. Adicionalmente, la inflación en México se desaceleró por tercer mes consecutivo en junio, ubicándose en su menor nivel desde diciembre de 2020, lo que reforzó la expectativa de que Banxico mantendrá sin cambios su tasa clave de referencia en 6.50%, fijada desde el 7 de mayo de 2026. Esta combinación de factores externos e internos fue la que inclinó la balanza a favor del peso en la recta final de la semana.
El golpe industrial: caída de 0.8% mensual que el mercado ignoró
Mientras el tipo de cambio avanzaba, el INEGI publicó este mismo viernes los datos del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), que arrojaron una contracción de 0.8% en mayo de 2026 respecto a abril, en términos reales y con cifras desestacionalizadas. El resultado contrasta brutalmente con el mes previo: en abril, la producción industrial había registrado su mayor expansión en 61 meses, con un avance de 2.12 por ciento. La corrección de mayo fue total: los cuatro subsectores que integran la actividad secundaria registraron descensos. La construcción lideró las pérdidas con una caída mensual de 3.73%, su peor desempeño en 13 meses, seguida por las manufacturas con un retroceso de 0.1%, la minería con 0.1% y el sector energético con 0.5% (EFE/Infobae, 10 de julio de 2026). En términos anuales, la actividad industrial se redujo 0.7% interanual, arrastrada por caídas en la manufactura (-1.5%), energía (-0.9%) y construcción (-0.3%), aunque la minería avanzó 3.9%. En el acumulado enero-mayo, la producción industrial mexicana se contrajo 0.4% frente al mismo periodo de 2025, con la contracción manufacturera siendo la más severa desde 2020. Forbes México destacó que estas cifras “reflejan el débil arranque de la economía mexicana en 2026”, luego de que el PIB cayera 0.6% en el primer trimestre del año. Los participantes del mercado, sin embargo, priorizaron el contexto externo sobre los datos locales, en uno de los episodios más claros de desconexión entre fundamentos productivos y comportamiento cambiario (Milenio, 10 de julio de 2026).
Impacto y perspectivas: fortaleza frágil ante un horizonte incierto
El tipo de cambio FIX oficial publicado por Banxico para el 10 de julio quedó en 17.4842 pesos por dólar, mientras que el cierre interbancario se ubicó en 17.4779, de acuerdo con el Banco de México. En la última semana, el dólar acumuló una baja de apenas 0.08% frente al peso, aunque en perspectiva anual la divisa estadounidense retrocede 6.44% ante la moneda mexicana, confirmando una tendencia apreciadora sostenida. Sin embargo, las proyecciones institucionales advierten sobre una posible corrección: la Secretaría de Hacienda estima un tipo de cambio de 19.70 pesos al cierre de 2026, Banorte proyecta 19.30 pesos y analistas consultados por Banxico anticipan un rango de entre 20.00 y 20.50 pesos. La revisión formal del T-MEC, iniciada el 1 de julio, añade un nuevo vector de incertidumbre para el segundo semestre. El nearshoring y las divisas generadas por el Mundial de Fútbol 2026 se citan como factores de soporte. La lectura de fondo es inquietante: México presenta una moneda fuerte, inflación contenida y una tasa de Banxico estable, pero sobre una estructura productiva que lleva dos años consecutivos sin crecer en términos industriales. La desconexión entre el desempeño del peso y el comportamiento real de la economía es hoy uno de los grandes enigmas del análisis macroeconómico mexicano.
Fuentes consultadas: Banco de México (Banxico), INEGI, Milenio, EFE vía Infobae, Forbes México, El Heraldo de México, FXStreet, Expreso, El Mañana de Nuevo Laredo, TradingEconomics, Banco BASE/Gabriela Siller Pagaza
