México enfrenta la peor epidemia de sarampión en décadas. Lejos de los 829 casos mencionados en algunos titulares, la realidad verificada es devastadora: desde el inicio del brote en febrero de 2025 y hasta mayo de 2026, el país acumula más de 17,600 casos confirmados y al menos 41 defunciones en los 32 estados, convirtiendo a México en el epicentro del rebrote continental de una enfermedad que se creía erradicada.
Contexto histórico: de la eliminación al colapso
México había logrado la eliminación del sarampión endémico en la primera década del siglo XXI, gracias a campañas masivas de vacunación con la triple viral (SRP). Sin embargo, años de coberturas por debajo de la meta del 95% dejaron acumularse silenciosamente una masa crítica de población susceptible. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut Continua 2021-2023), analizados por investigadores de ScienceDirect, revelaron que la cobertura de primera dosis de SRP entre menores de cinco años era apenas del 71.3%, y solo el 32.4% tenía el esquema completo a los 24 meses, con brechas profundas en comunidades rurales e indígenas (ScienceDirect, 2026). El brote actual comenzó en febrero de 2025 en Chihuahua, impulsado por la cepa D8 vinculada al brote norteamericano. La vigilancia molecular confirmó dos introducciones independientes al territorio nacional (PMC/NIH, 2026).
Desarrollo: escalada sin precedente y desplazamiento geográfico
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió alerta epidemiológica el 4 de febrero de 2026 ante la escalada regional. En las primeras tres semanas de 2026 se confirmaron 740 nuevos casos en México de un total de 1,031 en toda América, lo que representó un incremento de 43 veces respecto al mismo periodo de 2025 (OPS, febrero 2026). El epicentro inicial en Chihuahua —que concentró el 65% de los casos en 2025— cedió protagonismo a Jalisco a partir de enero de 2026. Para mayo de 2026, Jalisco acumulaba 6,198 casos confirmados, seguido por Ciudad de México con 951 y Chiapas con 810 (Global Risk Atlas, mayo 2026). Según el informe de situación número 4 de la OPS con corte al 30 de mayo de 2026, las Américas reportaron 21,431 casos confirmados entre las semanas epidemiológicas 1 y 21, con México aportando 11,184 de ese total y representando el mayor foco de la región (OPS, junio 2026). El Secretario de Salud David Kershenobich confirmó en enero de 2026 que el país contaba con vacunas suficientes, aunque expertos cuestionaron la capacidad de distribución capilar. La OPS fue directa al señalar que México es el país más afectado del continente: “México es actualmente el país más afectado de la región, tanto en términos de morbilidad como de mortalidad”, declaró Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS, en entrevista con El Universal (El Universal, marzo 2026). El perfil de los afectados revela dos picos: lactantes menores de un año, con la tasa de incidencia más alta (70.56 por 100,000 habitantes al corte de marzo), y adultos jóvenes de 25 a 29 años, cohorte que creció durante la transición de México de una a dos dosis de SRP y quedó con inmunidad incompleta (Secretaría de Salud/DGE, marzo 2026). El 78% de los casos confirmados correspondió a personas no vacunadas, según datos de la OPS (OPS, febrero 2026).
Impacto y conclusión: crisis sanitaria estructural
Para contener el brote, el sector salud aplicó más de 33.9 millones de dosis de vacuna entre enero de 2025 y junio de 2026, con el Estado de México liderando con más de 1.7 millones de dosis administradas (El Universal, 2026). La Ciudad de México habilitó 2,000 módulos de vacunación adicionales y el metro habilitó estaciones como puntos de inmunización. Pese a los esfuerzos, los investigadores advierten que el problema es estructural: “cuando las funciones esenciales de salud pública fallan, los brotes exponen no solo la transmisión viral, sino las desigualdades” (ScienceDirect, 2026). Con la sede del Mundial de Fútbol 2026 en Guadalajara, los epidemiólogos alertaron sobre el riesgo de amplificación internacional durante los eventos masivos, exigiendo vigilancia reforzada en los estadios y vacunación prioritaria de la cohorte nacida en los años noventa (MedRxiv, febrero 2026). México enfrenta hoy un desafío que va más allá de lo virológico: es un examen de la capacidad del Estado para garantizar cobertura universal, combatir la desinformación antivacunas y sostener sistemas de salud pública que resistan la volatilidad presupuestal y administrativa.
Fuentes consultadas: Secretaría de Salud/Dirección General de Epidemiología (gob.mx), Organización Panamericana de la Salud (OPS/PAHO), El Universal, Milenio, El Financiero, Global Risk Atlas, ScienceDirect, PMC/NIH, MedRxiv, Outbreak News Today, CDC.
