Petróleos Mexicanos logró en mayo de 2026 una paradoja que resume la fragilidad estructural de la empresa: ganó más vendiendo menos petróleo. Los ingresos por exportaciones petroleras alcanzaron mil 603 millones de dólares, un incremento anual del 30%, pero no gracias a mayor producción ni a una estrategia comercial robusta, sino a la guerra en Medio Oriente que disparó los precios internacionales del crudo por encima de los 100 dólares por barril. La bonanza es real, pero efímera y ajena.
Contexto: un año de exportaciones en caída libre
Para entender la magnitud de lo ocurrido en mayo, hay que recordar el sombrío 2025 que dejó Pemex. Según datos de La Jornada y Energy Magazine, el valor de las exportaciones en 2025 fue de 12 mil 951 millones de dólares, una caída de 37.79% respecto a los 20 mil 820 millones reportados al cierre de 2024 (La Jornada, enero 2026). El volumen exportado promedió 581 mil barriles diarios, su nivel más bajo desde que se tienen registros (Energy Magazine, febrero 2026). Detrás de este desplome hubo dos factores: la baja en precios internacionales y la política energética del gobierno de Claudia Sheinbaum de reducir exportaciones para priorizar el refinado nacional. La mezcla mexicana promedió apenas 61.53 dólares por barril durante 2025, 13% menos que en 2024 (Global Energy, enero 2026). Pemex dejó de percibir más de 7 mil 868 millones de dólares en un solo ejercicio fiscal (Petroquimex, enero 2026).
El detonador: Ormuz, la guerra y el barril a 100 dólares
El repunte de mayo 2026 tiene un origen geopolítico preciso. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán derivó en el cierre temporal del estrecho de Ormuz, corredor por donde circula alrededor de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos (Bloomberg Línea, junio 2026). Ello disparó el Brent y el WTI desde niveles cercanos a los 70 dólares en febrero hasta aproximadamente 120 dólares en abril (Expansión, junio 2026). La Mezcla Mexicana de Exportación (MME), referencia de las ventas de Pemex al exterior, promedió 100.7 dólares por barril en mayo, su nivel más alto desde junio de 2022, cuando también superó los 105 dólares durante la guerra Rusia-Ucrania (El Financiero, junio 2026). Esto representó un incremento anual del 79% frente a los 57 dólares registrados en mayo de 2025 (Bloomberg Línea). El director de finanzas de Pemex, Alberto Jiménez, confirmó en la llamada con analistas de abril que los altos precios del petróleo derivados del conflicto con Irán se verían reflejados en los resultados del segundo trimestre de 2026, luego de reportar una pérdida de 2 mil 500 millones de dólares en el primer trimestre del año (Bloomberg Línea, junio 2026). Paradójicamente, el volumen exportado cayó 23.7% anual: apenas 513 mil barriles diarios frente a 673 mil en mayo de 2025 (El Financiero). Pemex ganó más con menos barriles gracias exclusivamente al precio. Además, la petrolera reorientó destinos: las exportaciones a Europa crecieron 156% y al Lejano Oriente 148%, mientras las dirigidas al continente americano, principalmente a Estados Unidos, cayeron 30% (Bloomberg Línea). La Secretaría de Hacienda, que había estimado la MME en 54.9 dólares por barril para 2026, tuvo que ajustar su proyección a 77.3 dólares ante las tensiones geopolíticas (Expansión).
Impacto y perspectivas: bonanza pasajera, retos estructurales
La mejora en los ingresos llegó en un momento en que Pemex sigue enfrentando presiones por su elevado endeudamiento, menores niveles de producción y la necesidad de fortalecer su capacidad de refinación (Expansión, junio 2026). La producción de hidrocarburos líquidos en mayo fue de un millón 657 mil barriles diarios, un incremento anual de apenas 1.3%, aún muy lejos de la meta sexenal de un millón 800 mil barriles diarios establecida por la presidenta Sheinbaum (El Financiero, junio 2026). La advertencia más contundente viene del propio mercado: al cierre del 24 de junio, la MME cotizaba en 67.63 dólares, muy por debajo del promedio de 100 dólares de mayo, lo que anticipa ingresos significativamente menores para junio (Valija Diplomática / El Financiero). Esa caída deja la cotización 12.5% por debajo de los 77.3 dólares proyectados por Hacienda, lo que representa un revés para las expectativas fiscales del gobierno federal. En este contexto, el Banco de México (Banxico) mantiene su diagnóstico de inversión débil al menos hasta el segundo semestre de 2026, debido a la incertidumbre en torno a la relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC (Expansión, mayo 2026). El banco central ajustó a la baja su pronóstico de PIB para 2026 a 1.1%, reconociendo que el primer trimestre fue considerablemente más débil de lo esperado. Un especialista de Argus Media advirtió que un entorno de precios elevados del petróleo también impacta los refinados: “Se vería un aumento bastante fuerte en los petrolíferos, ya que el 80 por ciento del valor de los refinados depende del precio del petróleo” (El Financiero, junio 2026). La historia de Pemex en mayo de 2026 es la de una empresa que aprovechó una tormenta geopolítica para respirar, sin resolver ninguno de sus problemas de fondo.
Fuentes consultadas: El Financiero, Bloomberg Línea, Expansión, La Jornada, Energy Magazine, Global Energy, Petroquimex, Valija Diplomática, Bloomberg Línea México.
