El mundo amanece el 10 de julio de 2026 partido en dos frentes: al oriente, los bombarderos del Comando Central de Estados Unidos siguen golpeando costas iraníes y ponen en riesgo el paso de petróleo más estratégico del planeta; al norte del Río Bravo, una madre en Houston todavía llora a Lorenzo Salgado Araujo, el mexicano acribillado por agentes del ICE que se convirtió en el detonante de una ofensiva jurídica sin precedente del gobierno de Claudia Sheinbaum. Dos crisis distintas, un mismo actor: Washington.
El estrecho que tiembla: EE.UU. bombardea Irán por segunda vez en días
El alto el fuego de 60 días acordado en junio entre Washington y Teherán se está desmoronando a gran velocidad. Según informó CNN en español, el Comando Central de Estados Unidos afirma haber atacado a Irán más de 170 veces en dos días, buscando limitar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz, arteria por la que transita una parte crítica del suministro mundial de petróleo. La ofensiva escaló luego de que Irán atacara buques mercantes frente a las costas de Omán, lo que el presidente Donald Trump interpretó como el fin del acuerdo provisional.
De acuerdo con La Nación de Argentina, en represalia, la Guardia Revolucionaria iraní atacó bases estadounidenses en Bahréin y Kuwait, mientras medios estatales iraníes reportaban explosiones en las ciudades costeras de Bandar Abbas y Sirik, con cortes de electricidad en varias zonas. Trump, desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el 8 de julio, fue categórico antes de los bombardeos nocturnos del miércoles: en sus palabras, “cada vez que nos atacan, les devolvemos 20 golpes” (CNN). Sin embargo, analistas del Atlantic Council advierten que las sanciones económicas podrían tener mayor impacto que los ataques aéreos, dada la fragilidad de la economía iraní. Para el jueves 10, un funcionario estadounidense confirmó a CNN que Washington acordó retomar las conversaciones con Teherán, aunque reiteró que el alto el fuego ya no está vigente. Los mediadores —Qatar, Pakistán y la ONU— insisten en que ambas partes vuelvan a la mesa.
Lorenzo Salgado: el nombre que cambió la estrategia de México
A miles de kilómetros de Ormuz, en Houston, Texas, la muerte de Lorenzo Salgado Araujo durante un operativo del ICE sacudió la diplomacia mexicana. Según Página Nueve y La Razón de México, Salgado recibió múltiples impactos de bala durante una redada migratoria; su familia siempre sostuvo que no era el objetivo del operativo. La congresista federal Sylvia García lo confirmó: el director interino del ICE, David Venturella, le reconoció que “él no era un objetivo”, y que los agentes viajaban en una camioneta sin identificación oficial y sin cámaras corporales (La Razón de México).
La muerte de Salgado elevó a 17 el número de mexicanos fallecidos vinculados a acciones del ICE desde el regreso de Trump a la Casa Blanca: 14 murieron dentro de centros de detención y tres durante operativos, según datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). En un contexto más amplio, la Cancillería reportó 58 fallecimientos de diversas nacionalidades en centros del ICE durante 2025 y 2026 (El Imparcial).
El canciller Roberto Velasco lo anunció el 9 de julio en la conferencia matutina de Sheinbaum: México dejará atrás las notas diplomáticas —ya se enviaron 11 sin resultados concretos— para dar el salto a la vía penal. “Vamos a pasar del ámbito diplomático para acudir directamente ante las fiscalías de Estados Unidos para presentar denuncias sobre estos hechos, solicitando que se investigue en el ámbito penal”, declaró Velasco (Telemundo, La Razón). La SRE solicitará el apoyo de la Fiscalía General de la República (FGR) para presentar cargos ante fiscalías estatales y el Departamento de Justicia estadounidense “contra quien resulte responsable”. Además, se emprendertán acciones civiles contra las empresas privadas que operan centros de detención, a quienes se les enviaron cartas de cese por condiciones que el gobierno mexicano vincula con la muerte de 14 connacionales.
Una ofensiva jurídica e internacional sin precedente
La estrategia mexicana va más allá de los tribunales estadounidenses. Junto con organizaciones civiles, la SRE presentará solicitudes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para obtener medidas cautelares en favor de los mexicanos detenidos, y también pedirá la intervención del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien ya visitó México recientemente (El Sol de Veracruz, Telemundo). Entre las víctimas documentadas figuran nombres concretos: Héber Sánchez Domínguez, de Las Choapas, Veracruz, detenido en Atlanta el 7 de enero de 2026 por conducir sin licencia; José Guadalupe Ramos, de Guanajuato, de 52 años, quien murió dos días después de ser hallado inconsciente en su celda del centro de detención de Adelanto, California (Vanguardia). Para las familias, el anuncio abre una puerta que las notas diplomáticas nunca lograron: la posibilidad de que un fiscal —no solo un diplomático— investigue si hubo homicidio. El mundo observa dos guerras de Trump: la que se libra en el estrecho de Ormuz con misiles, y la que se disputa en los tribunales de Texas y California con expedientes y denuncias penales. México, por primera vez, decidió pelear la segunda.
Fuentes consultadas: CNN en Español, La Nación (Argentina), El Cronista, La Razón de México, El Imparcial, Página Nueve, Telemundo, El Sol de Veracruz, Vanguardia
