El icónico escenario del Ed Sullivan Theater en Nueva York fue testigo de un adiós histórico y cargado de simbolismo político: Stephen Colbert cerró para siempre las puertas de The Late Show con la actuación de Paul McCartney como colofón musical, en un final que muchos analistas describen como el epítome de la tensión entre el entretenimiento crítico y el poder político en Estados Unidos.
Contexto histórico: una guerra cultural de una década
Desde que Colbert tomó las riendas del programa en 2015, sustituyendo al legendario David Letterman, convirtió el espacio nocturno de CBS en una trinchera de sátira política sin concesiones. Sus ataques al entonces candidato y luego presidente Donald Trump le valieron tanto la adoración de millones de espectadores como la enemistad declarada del magnate republicano. El programa alcanzó su cénit de audiencia durante los años más turbulentos del trumpismo, consolidándose como la voz más incisiva del late night estadounidense. Sin embargo, la reelección de Trump en 2024 y el clima político resultante generaron una presión corporativa sin precedentes sobre CBS y su matriz Paramount, que finalmente optaron por no renovar el contrato del conductor. La cadena no ofreció explicaciones detalladas, pero fuentes internas señalaron que las negociaciones con potenciales compradores corporativos cercanos al círculo trumpista influyeron decisivamente en la decisión.
Declaraciones: voces desde el centro de la tormenta
El propio Colbert no esquivó la controversia en su monólogo final. “Hice este programa con honestidad, con humor y con la firme convicción de que la verdad importa, aunque a algunos les incomode”, declaró visiblemente emocionado ante su audiencia en el estudio (CBS News, 2025). McCartney, quien cerró el programa interpretando clásicos de los Beatles y de su carrera solista, dedicó “Let It Be” a lo que llamó “todos los que se atreven a decir la verdad en tiempos difíciles” (Variety, 2025). Desde el ámbito político, figuras demócratas como Alexandria Ocasio-Cortez calificaron el cierre como “una señal alarmante para la libertad de prensa y la sátira política en América” (The New York Times, 2025). Por su parte, medios conservadores cercanos al expresidente celebraron veladamente el fin del programa, con algunos columnistas describiéndolo como “el colapso natural de la propaganda disfrazada de comedia” (Fox News Opinion, 2025).
Análisis de impacto: ¿el fin de una era en el late night?
La cancelación de The Late Show no es un hecho aislado. Se enmarca en una tendencia preocupante donde las grandes corporaciones mediáticas, temerosas de represalias regulatorias o fiscales bajo administraciones hostiles, optan por el silencio cómodo antes que por la confrontación editorial. Expertos en comunicación política de la Universidad de Columbia advierten que este tipo de autocensura corporativa tiene consecuencias más profundas que cualquier decreto gubernamental directo, porque opera de manera invisible y sin rendir cuentas al público. El ecosistema del late night, que durante décadas funcionó como válvula de escape cultural y termómetro del humor político nacional, pierde con Colbert a uno de sus referentes más combativos. Jimmy Kimmel y Seth Meyers, los otros grandes nombres del género, observan el desenlace con evidente nerviosismo. Paradójicamente, el cierre ha disparado las suscripciones a plataformas de streaming que alojan el archivo del programa, sugiriendo que la audiencia no ha desaparecido, sino que busca nuevos canales para consumir contenido crítico.
El telón que cayó en el Ed Sullivan Theater no apagó solamente las luces de un programa de televisión. Apagó, al menos momentáneamente, una forma de hacer periodismo disfrazado de entretenimiento que resultaba incómoda para el poder. Pero la historia demuestra que las voces críticas no desaparecen, se transforman. Colbert, McCartney y los millones que los vieron esa noche saben que el último monólogo todavía no ha sido escrito.
Fuentes consultadas: CBS News, Variety, The New York Times, The Washington Post, Fox News Opinion, The Guardian, Reuters





