FMI recorta PIB de México a 1.2% en 2026 por incertidumbre

México enfrenta un nuevo golpe a sus expectativas de crecimiento: el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo el 8 de julio de 2026 su pronóstico para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional de 1.6% a 1.2% para este año, una caída de cuatro décimas porcentuales respecto a la estimación publicada en abril. El recorte, plasmado en la actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales, no es una sorpresa aislada: es el síntoma de una economía que acumula años de desaceleración y que ahora enfrenta la amenaza adicional de un T-MEC que entró en un régimen de revisiones anuales sin certeza de renovación.

Contexto histórico: años de bajo vuelo

El diagnóstico del FMI llega sobre un terreno ya debilitado. En 2025, el PIB de México creció apenas 0.8% en términos reales, según datos del INEGI, el ritmo más bajo desde la caída pandémica de 2020. El PIB per cápita del país se mantiene en niveles cercanos a los de 2017, evidenciando casi una década perdida en términos de bienestar por habitante (México ¿Cómo Vamos?). La economía acumula cuatro años consecutivos de desaceleración y dos operando por debajo de su capacidad media histórica de 2% anual. La industria manufacturera, que representa más del 20% del PIB, registró caída en 2025, mientras que el sector de la construcción acumuló cuatro trimestres en números negativos durante el año previo. Este es el piso sobre el que el FMI proyecta un modesto repunte que, sin embargo, también recortó.

El FMI y el T-MEC: la incertidumbre como lastre estructural

En su informe de julio de 2026, titulado La economía mundial entre los vientos cruzados de la guerra y la tecnología, el organismo explicó que la incertidumbre seguirá frenando la actividad, aun cuando espera una aceleración moderada gracias a políticas internas menos restrictivas (Expansión, El Financiero). El ajuste no ocurre en el vacío: el 1 de julio de 2026, en una reunión virtual de la Comisión de Libre Comercio, el representante comercial estadounidense Jamieson Greer comunicó formalmente que Washington no aceptaría renovar el T-MEC en su forma actual por otros 16 años. El tratado entró así en un esquema de revisiones anuales que puede extenderse hasta 2036, prolongando la incertidumbre para empresas e inversionistas durante la próxima década (El Financiero). La calificadora HR Ratings reaccionó de inmediato: redujo su expectativa de crecimiento para México de 1.5% a 1.1%, y también recortó el crecimiento potencial de largo plazo del país de 1.85% a 1.5%, asumiendo precisamente ese escenario de revisiones anuales (Expansión). Nur Cristiani, Chief Investment Officer para Latinoamérica de J.P. Morgan Private Bank, fue directa en su evaluación: no veo la oportunidad de que México pueda regresar a un crecimiento potencial por arriba del 2%, en una coyuntura donde las reglas comerciales permanecerán sujetas a negociación año tras año. La volatilidad de la política comercial estadounidense ya se cobró un costo tangible: según Oxford Economics, redujo 6.8% la inversión empresarial en México durante 2025, equivalente a 17,400 millones de dólares en proyectos perdidos o pospuestos (Dufrei).

El nuevo pronóstico del FMI coloca a México por debajo del promedio regional: América Latina y el Caribe crecerán 2.4% en 2026 y 2.7% en 2027, mientras Brasil se expande 2.4% en el mismo año (El Imparcial, Expansión). La OCDE, por su parte, también proyecta 1.2% para México en 2026. Los nuevos estimados del FMI se alinean con los del Banco Mundial, que prevé 1.3% para este año, y superan los de la OCDE, que proyectaba apenas 0.8% (El Financiero). En contraste, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estimó un crecimiento de entre 1.8% y 2.8% para 2026. El secretario Édgar Amador respondió con confianza en la mañanera del 8 de julio: vamos a tener un mejor desempeño del previsto por el FMI, y recordó que el año previo el organismo pronosticó una recesión para México que nunca ocurrió (El Financiero). Un argumento con precedente: en 2025, los primeros pronósticos del FMI preveían contracción, pero México terminó creciendo 0.8%.

Impacto real y perspectivas: entre el nearshoring y la cautela

El 1.2% no es una catástrofe, pero sí una limitación estructural. El FMI no proyecta recesión, sino una recuperación más lenta de lo esperado. El problema central es que México necesita crecer por encima de 4.5% anual, según el centro de análisis México ¿Cómo Vamos?, para alcanzar el semáforo verde económico. En ese contexto, el 1.2% proyectado profundiza el rezago. La encuesta de Banxico de junio de 2026 reveló que apenas 8% de los especialistas considera que es un buen momento para invertir, mientras 63% anticipa un entorno sin cambios en los próximos seis meses (Banco Base). El nearshoring, señal de esperanza estructural, no se ha detenido: los 477 parques industriales en operación y más de 100 en construcción siguen siendo una realidad tangible (El Financiero). El flujo comercial con Estados Unidos tampoco se ha interrumpido; de hecho, México exportó un récord de 534,874 millones de dólares a ese país en 2025, convirtiéndose en su principal proveedor (Dufrei). Pero la clave está en convertir esa ventaja comercial en inversión productiva interna, algo que la incertidumbre del T-MEC complica. El FMI apunta a 2027 con más optimismo: proyecta 1.9% de crecimiento, aunque también redujo esa cifra respecto a la estimación anterior de 2.2%. La señal es clara: México puede crecer, pero necesita certeza comercial, inversión privada y reformas estructurales para aspirar a algo más que el 1% promedio que ha caracterizado esta etapa de su historia reciente.

Fuentes consultadas: Forbes México, Expansión, El Financiero, El Imparcial, El CEO, Mexico Business News, México ¿Cómo Vamos?, La Jornada, Banco Base, Dufrei, OCDE.

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