México vive una transformación inédita en su administración pública: por primera vez en la historia, un decreto presidencial ordena el teletrabajo masivo en la Administración Pública Federal no por una emergencia sanitaria, sino por el mayor evento deportivo del planeta. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó una medida que redefine la relación entre el Estado, sus trabajadores y la ciudad sede de un Mundial.
Contexto: México, anfitrión histórico por tercera vez
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá, representa un hito singular para el país azteca. México se convierte en el primer país del mundo en albergar tres ediciones del torneo, tras haberlo hecho en 1970 y 1986. El torneo arrancó el 11 de junio con el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México (antes Azteca), y concluirá el 19 de julio con la gran final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. En total, México recibe 13 de los 104 partidos del torneo, distribuidos entre el Estadio Ciudad de México, el Estadio Akron en Guadalajara y el Estadio BBVA en Monterrey. La magnitud del evento, con millones de visitantes nacionales e internacionales concentrados en las ciudades sede, planteó desde el inicio un reto logístico sin precedentes para la movilidad urbana y la seguridad vial.
El decreto: fechas, alcances y excepciones
El 16 de junio de 2026, el Gobierno Federal publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum que establece esquemas extraordinarios de teletrabajo, jornadas flexibles y suspensión de clases en la Ciudad de México y la zona metropolitana de Guadalajara (El Financiero, Merca20, PorEsto). El decreto instruyó medidas concretas para fechas específicas: en la Ciudad de México, el 17 de junio la jornada presencial concluiría a las 15:00 horas para continuar a distancia; el 24 de junio, toda la jornada sería en modalidad remota o flexible. Para la zona metropolitana de Guadalajara, el 18 de junio toda la jornada se desarrollaría bajo esquemas de teletrabajo o trabajo a distancia, fecha en que la Selección Mexicana disputaría su segundo partido de grupo ante Corea del Sur. En cuanto a la educación, la suspensión de clases abarcaría el turno vespertino del 18 de junio y todas las actividades académicas del 24 de junio en la Ciudad de México, con las mismas medidas para Guadalajara el 18 de junio (Merca20, UnoTV). La medida aplica para escuelas públicas y privadas de educación básica, así como para instituciones de educación media superior y superior dependientes de la SEP. Sin embargo, el decreto establece excepciones claras: quedan fuera del teletrabajo los trabajadores del sector salud, los involucrados en la organización del Mundial, los vinculados a programas sociales, trámites y servicios públicos prioritarios (El Financiero). Además, se exhortó al sector privado a adoptar las mismas medidas para 〝todas las actividades administrativas no esenciales〞, con el objetivo de contribuir a la movilidad urbana y la seguridad vial (Revista Espejo, Grupo Animal). Cabe recordar que este no fue el primer decreto mundialista de Sheinbaum: el 9 de junio ya había publicado uno similar para el día del partido inaugural (11 de junio) y la suspensión de clases en la CDMX (El Imparcial, López Dóriga).
Impacto y debate: entre la fiesta y la gobernanza
El decreto refleja una política pública que reconoce abiertamente la tensión entre la vida institucional del país y el impacto socioeconómico de un evento de esta escala. La medida busca, en palabras del propio decreto, garantizar la 〝continuidad y eficiencia de las funciones gubernamentales〞, favorecer la movilidad y 〝optimizar el uso de la infraestructura pública〞 durante el torneo. La decisión tiene precedentes en otros países sede: durante el Mundial de Brasil 2014 y Sudáfrica 2010, los respectivos gobiernos también implementaron ajustes laborales y escolares en ciudades sede. Lo novedoso en México es la sistematización vía decreto presidencial publicado en el DOF, lo que le otorga carácter de obligatoriedad para la APF. La jugada política, sin embargo, no está exenta de críticas: voces en redes sociales y algunos analistas señalan que el teletrabajo como beneficio mundialista podría percibirse como un privilegio para trabajadores de gobierno mientras amplios sectores informales de la economía no tienen esa posibilidad. El reto para el gobierno de Sheinbaum es claro: garantizar que la fiesta futbolística no paralice al Estado, y que la flexibilidad laboral sea un instrumento de gobernanza inteligente y no solo un 〝gol de Godínez〞 mediático, como irónicamente lo calificó El Financiero.
Fuentes consultadas: El Financiero, El Imparcial, Merca20, UnoTV, PorEsto, Revista Espejo, Grupo Animal, López Dóriga, Milenio, ESPN Deportes
