El sistema financiero global atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. China, India y Brasil, tres de las economías más grandes del bloque BRICS, han acelerado de forma sostenida la venta de bonos del Tesoro estadounidense, enviando una señal inequívoca al orden monetario dominado por el dólar desde hace ocho décadas. Los datos más recientes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, actualizados en junio de 2026, revelan la magnitud de este giro geopolítico y financiero.
El contexto: una tendencia que lleva años fraguándose
La desinversión no es un evento aislado ni una reacción impulsiva. Según los informes del Tesoro estadounidense citados por La Jornada (22 de junio de 2026), China se deshizo de 92,488 millones de dólares en bonos del gobierno estadounidense en el periodo de un año, llevando sus tenencias a 651,072 millones de dólares en abril de 2026, el nivel más bajo registrado desde septiembre de 2008. Desde su pico histórico de febrero de 2021, cuando China mantenía un billón 104,226 millones de dólares en deuda estadounidense, la reducción acumulada representa el 41 por ciento de esa posición. India, por su parte, redujo su tenencia de 232,510 millones a 181,008 millones de dólares en el mismo periodo, mientras que Brasil también registró una reducción significativa de su cartera. El banco holandés ING alertó que las naciones BRICS están “silenciosamente abandonando” el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, una tendencia que calificó como estructural y no como un ajuste puntual.
El desarrollo: cifras concretas y motivaciones encontradas
Los datos del Sistema de Capital Internacional del Tesoro (TIC, por sus siglas en inglés) muestran que solo en octubre de 2025, China redujo su exposición en 11,800 millones de dólares, India en 12,000 millones y Brasil en aproximadamente 5,000 millones, para una salida combinada de alrededor de 27,000 millones de dólares en un solo mes (ING Think, diciembre de 2025). En el periodo comprendido entre octubre de 2024 y octubre de 2025, China liquidó 71,400 millones, Brasil 61,100 millones e India 50,700 millones en bonos del Tesoro (Watcher.Guru, diciembre de 2025). Las motivaciones son múltiples y no unívocas. Analistas de ING señalaron que parte de las ventas de India responden a intervenciones cambiarias para sostener la rupia, aunque reconocieron que “consideraciones geopolíticas pueden estar contribuyendo al patrón más amplio de reducción de exposición entre las economías BRICS”. Por su parte, analistas de Bankinter advirtieron que se ha entrado en una disputa que “impacta no solo en el comercio, sino también en los flujos de capitales, la geopolítica, el ciclo económico y la sostenibilidad fiscal” (Ámbito, abril de 2025). Desde Citi lanzaron una advertencia aún más contundente: “La liquidación de deuda estadounidense puede estar revelando un nuevo régimen en el cual los Treasuries ya no actúan como refugio de valor global”. Cabe señalar, sin embargo, que los datos del Tesoro no precisan si los vendedores son bancos centrales u otros tipos de inversores institucionales dentro de cada país.
En paralelo, estas economías han intensificado la acumulación de oro. Según datos de Trading Economics y múltiples reportes financieros, el Banco Popular de China ha registrado meses consecutivos de compras de oro, diversificando sus reservas hacia activos no denominados en dólares. Brasil e India han seguido una estrategia similar, rebalanceando hacia oro y monedas locales.
Impacto: ¿el fin del Tesoro como refugio seguro global?
La paradoja del momento es que, pese a la salida de los BRICS, la deuda total de Estados Unidos en manos extranjeras creció a 9.35 billones de dólares, la segunda cifra más alta registrada, impulsada por el aumento de las tenencias de Japón (1.21 billones) y Reino Unido (938,000 millones), que compensan la salida de los emergentes (La Jornada, 22 de junio de 2026). A escala global, la tenencia de deuda estadounidense aumentó en 351,617 millones de dólares, un alza del 3.9 por ciento respecto a abril del año anterior. México, en contraste con sus socios emergentes, incrementó su tenencia en 8.6 por ciento, alcanzando 97,546 millones de dólares. No obstante, el patrón de salida de los BRICS genera presión estructural a largo plazo: una menor demanda de bonos del Tesoro obliga al gobierno estadounidense a ofrecer tasas más altas para atraer nuevos compradores, lo que encarece el crédito doméstico y amplía el déficit fiscal. JPMorgan, en su perspectiva para 2026, mantiene una visión “net bearish” sobre el dólar, proyectando una depreciación moderada pero sostenida de la divisa estadounidense frente al euro y el yen. El reordenamiento financiero global no ocurre de la noche a la mañana, pero los datos del Tesoro publicados este mes confirman que la arquitectura monetaria del siglo XX está siendo renegociada, un bloque a la vez.
Fuentes consultadas: La Jornada (22 de junio de 2026), ING Think, Watcher.Guru, Ámbito Financiero, Bitcoin.com News, Trading Economics, Investopedia, JPMorgan (vía Watcher.Guru)
