Un gol agónico de Ferrán Torres en el minuto 106 de la prórroga selló el destino de la historia. El 19 de julio de 2026, en el estadio MetLife de East Rutherford, Nueva Jersey, España se consagró campeona del mundo por segunda vez, doblegando 1-0 a la Argentina de Lionel Messi en la gran final del Mundial 2026. La Furia Roja repitió, 16 años después de Sudáfrica, la hazaña de tocar el cielo con las manos.
El escenario más grande del mundo
El torneo más ambicioso de la historia del fútbol llegó a su fin: 104 partidos disputados en tres naciones anfitrionas —México, Estados Unidos y Canadá— y 48 selecciones competidoras como nunca antes. España llegó a la final con un rendimiento de 91%, siete victorias, un empate y apenas un gol en contra en todo el torneo, recibido ante Bélgica en cuartos de final. Argentina, vigente campeona de Qatar 2022, llegaba con Lionel Messi al frente y la ilusión de un título consecutivo que solo Brasil había logrado antes.
La final que se decidió en la agonía
El partido fue un duelo de paciencia y nervios. Los 90 minutos reglamentarios terminaron 0-0, con Argentina incapaz de ejecutar un solo disparo a puerta —su capitán Enzo Fernández fue expulsado por doble amarilla al término del tiempo regular— y España dominando sin concretar. En la prórroga, al minuto 106, Pedro Porro centró, Nico Williams cabeceó de vuelta y Ferrán Torres, considerado uno de los más criticados del torneo, remató con la zurda para escribir su nombre en la historia.
El propio delantero valenciano declaró entre lágrimas: “Al final, el gol ha sido de 47 millones de personas. No ha sido mío ni de los 26 jugadores” (Telemundo). Minutos después, un segundo tanto fue anulado por fuera de lugar. El marcador final: España 1, Argentina 0. La comparación con Andrés Iniesta en 2010 era inevitable: otro gol en tiempo extra, otro título mundial.
Rodri: el rey silencioso del Mundial
Si Torres fue el héroe del gol, Rodrigo Hernández —Rodri— fue el alma del campeón. El mediocampista del Manchester City, capitán de la selección española, recibió el Balón de Oro al mejor jugador del torneo de manos de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante la ceremonia de clausura. Fue el metrónomo perfecto de Luis de la Fuente: dictó tiempos, recuperó balones clave y desactivó los circuitos creativos de rivales como Francia en semifinales y Argentina en la final (NMas). Ya ganador del Balón de Oro FIFA en 2024, el Manchester City añade ahora este galardón mundialista a su palmarés.
Pero la cosecha española de premios no terminó ahí: el portero Unai Simón, del Athletic Club, ganó el Guante de Oro tras registrar siete porterías a cero en ocho partidos, recibiendo únicamente el gol de Charles De Ketelaere de Bélgica. El zaguero Pau Cubarsí, de apenas 19 años y figura del FC Barcelona, se llevó el premio al Mejor Jugador Joven, habiendo disputado todos los minutos posibles a lo largo del certamen (La Nación / Olympics.com).
Mbappé y el récord que sí se llevó Francia
El único galardón que escapó de manos españolas fue la Bota de Oro: Kylian Mbappé terminó como máximo goleador con 10 tantos en 8 partidos, un promedio de 1.25 goles por encuentro. El delantero del Real Madrid, de 27 años, selló su cifra con un doblete ante Inglaterra en el partido por el tercer puesto —que Francia ganó 6-4— y se convirtió así en el máximo goleador de toda la historia de los Mundiales con 22 goles, superando a Messi (21). Por segunda Copa del Mundo consecutiva, como en Qatar 2022, Mbappé se queda con la distinción individual pero sin el trofeo (DAZN / La Nación). El técnico de Argentina, Lionel Scaloni, se quebró en rueda de prensa y admitió que necesita tiempo para pensar en su continuidad al frente de la Albiceleste (CNN en Español).
Una España que volvió a enseñar al mundo
El rey Felipe VI celebró en redes sociales con un escueto y rotundo mensaje. El presidente Pedro Sánchez escribió en su cuenta de X: “¡¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO!!”. En el MetLife Stadium, Rodri alzó la copa ante la mirada de Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney, los mandatarios de los tres países anfitriones, junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. España no solo ganó el título: lo ganó jugando bien, con escuela, con identidad. Su segunda estrella llegó exactamente como la primera: en tiempo extra, con un solo gol, ante un rival de clase mundial. Dieciséis años después, La Roja volvió a tocar el cielo.
Fuentes consultadas: CNN en Español, Telemundo, La Nación (Argentina), NMas, Mediotiempo, El Financiero, DAZN, Olympics.com, Sports Illustrated en Español, Telediario
