Nasdaq cae 1.55% y BMV retrocede 0.79% por Ormuz y dudas en IA

La doble tormenta que sacude a los mercados globales no da tregua: el lunes 13 de julio de 2026, Wall Street y la Bolsa Mexicana de Valores cerraron en rojo ante la confluencia de dos fuerzas destructivas: la reanudación de los ataques militares entre Estados Unidos e Irán en el estratégico Estrecho de Ormuz y el creciente escepticismo sobre si el imparable rally de la inteligencia artificial tiene pies de barro. El resultado fue una jornada de aversión al riesgo que no distinguió fronteras.

El contexto: Ormuz, la yugular energética del planeta

El Estrecho de Ormuz no es un nombre nuevo en los libros de historia financiera, pero en 2026 adquirió una dimensión inédita. Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra Irán y el régimen respondió con ataques a buques comerciales y la colocación de minas marinas, la ruta por la que transita aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo por vía marítima quedó convertida en zona de guerra. La crisis ha sido descrita como la mayor interrupción del suministro energético desde las crisis del petróleo de los años setenta. Un frágil memorando de entendimiento firmado en junio entre Washington y Teherán, que llevó al Brent hasta su nivel más bajo en tres meses —70.38 dólares por barril el 2 de julio—, generó breve alivio. Pero ese escenario cambió abruptamente durante el fin de semana previo a la sesión del lunes.

El presidente Donald Trump confirmó en su red Truth Social el fin de la tregua: mediante nuevos ataques militares estadounidenses contra Irán —el cuarto en una semana—, la escalada volvió a encender el petróleo. Irán anunció el cierre del estrecho “hasta nuevo aviso”, mientras el CENTCOM sostuvo que el tráfico seguía fluyendo bajo protección naval. Trump anunció además la imposición de un peaje del 20% sobre toda la carga que transite por Ormuz. La confusión y la incertidumbre hicieron el resto: los futuros del crudo Brent subieron cerca de un 4%, cotizando en torno a los 79 dólares por barril, y el WTI avanzó hasta los 74 dólares.

El doble golpe: geopolítica más fragilidad del rally tecnológico

El alza del petróleo disparó el temor a una inflación sistémica de largo plazo. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años escaló hasta el 4.61%, muy por encima del 3.97% registrado antes del inicio del conflicto con Irán, según datos de mercado (Infobae, 13 de julio de 2026). En Asia, el índice Kospi de Corea del Sur se hundió un 8.9%, mientras las bolsas de Shanghái y Tokio retrocedieron 2.1% y 1.9%, respectivamente. SK Hynix, el gigante surcoreano de semiconductores, vio desplomarse sus acciones en Seúl un 15.4%, la peor caída desde que comenzó a cotizar en 1997, apenas días después de haber recaudado aproximadamente 26,500 millones de dólares en su debut en el Nasdaq.

Pero el derrumbe tecnológico no fue solo culpa de Corea. El sector de semiconductores entró al tercer trimestre de 2026 con una fuerte reversión tras el poderoso rally del segundo trimestre, poniendo a prueba si las valuaciones de los chips de IA, las expectativas de ganancias y las suposiciones de gasto de los hiperescaladores se volvieron demasiado agresivas demasiado rápido (SimianX AI). El índice Philadelphia Semiconductor registró pérdidas pronunciadas, con SanDisk, Marvell Technology y Western Digital entre los valores más castigados. Chris Larkin, de E*Trade de Morgan Stanley, lo resumió con precisión: “Las constantes fluctuaciones en el sector de los semiconductores han dificultado que la tecnología logre un impulso alcista sostenido, y la escalada de hostilidades y el alza del petróleo no favorecerán la tendencia alcista” (Bloomberg Línea, 13 de julio de 2026). William Stein, analista de Truist, había advertido previamente que las valuaciones del sector de chips habían alcanzado niveles difíciles de justificar sin aceleración concreta en los ingresos por IA. Bank of America, por su parte, señaló que el llamado “AI Big 10” —Nvidia, AMD, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Apple, Tesla, Broadcom y Micron— ya representa el 41% del S&P 500, una concentración que reduce dramáticamente el margen para las decepciones.

Enrique Covarrubias, economista en jefe de Actinver, lo dijo sin rodeos: “el mercado está entrando en una etapa donde ya no basta con buenos resultados corporativos; las valuaciones exigen sorpresas cada vez mayores” (El Financiero, 7 de julio de 2026). Y Mike Bailey, director de investigación de FBB Capital Partners, añadió que “las expectativas son altas y los fundamentos están teniendo dificultades para satisfacer estas demandas desorbitadas, y eso es lo que está impulsando la caída actual”.

El impacto en México: la BMV no escapa al contagio global

El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores cerró el lunes con una caída de 0.79%, a 65,973.08 puntos, su peor nivel desde el 10 de junio, cuando cotizó en 64,821.60 puntos. Fue la tercera sesión consecutiva en números rojos. Las acciones de Volaris fueron las de peor desempeño, al descender 5.96%; las de Peñoles retrocedieron 2.98%, Banorte cedió 2.51% y el Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur) perdió 2.42% (El CEO, 13 de julio de 2026).

Laura Torres, directora de inversiones de IMB Capital Quants, explicó el mecanismo de transmisión: “el complejo entorno internacional con la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz, que han disparado los precios del petróleo, generó una aversión al riesgo global que castiga a las economías emergentes”. Torres subrayó que México resiente este escenario a través de la volatilidad cambiaria y la incertidumbre en los costos de los insumos energéticos (El CEO, 13 de julio de 2026). La semana tampoco pinta sencilla: el presidente de la Fed, Kevin Warsh, comparecerá ante el Congreso para responder preguntas sobre los efectos inflacionarios del conflicto y el probable curso de acción del banco central, mientras grandes instituciones financieras —Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Wells Fargo— publican sus resultados trimestrales. Los analistas proyectan un crecimiento agregado de las ganancias del S&P 500 del 23.6% interanual, según FactSet, pero la tensión geopolítica podría nublar incluso los mejores números. El economista Mohamed El-Erian advirtió que “la situación se está volviendo cada vez más inestable”, y que una escalada mayor pondría a prueba el consenso de mercado de que el conflicto seguirá contenido (Benzinga, 13 de julio de 2026). En un mundo donde el 20% del crudo global pasa por 21 millas de estrecho, los mercados financieros ya no pueden permitirse el lujo de mirar hacia otro lado.

Fuentes consultadas: El CEO, El Financiero, Infobae, Bloomberg Línea, Benzinga España, Forbes México, Bolsamanía, Moncloa.com, SimianX AI, DiarioBitcoin, Wikipedia (Crisis del estrecho de Ormuz de 2026)

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