En la madrugada del domingo 28 de junio de 2026, sirenas antiaéreas rasgaron el silencio sobre Kuwait y Baréin. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán lanzó misiles balísticos y drones contra instalaciones militares estadounidenses en ambos países, en una escalada sin precedentes que pone en jaque las frágiles negociaciones de paz entre Teherán y Washington y amenaza con paralizar por completo el proceso diplomático en curso.
Contexto: una guerra que comenzó el 28 de febrero
El conflicto se desató el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán. Desde entonces, la República Islámica ha respondido con oleadas de misiles y drones contra sus vecinos del Golfo. El detonante inmediato de los ataques del domingo fue un nuevo ciclo de represalias: un dron iraní impactó el petrolero Kiku, de bandera panameña, que transportaba crudo para la empresa estatal de energía de Qatar —uno de los principales mediadores entre Irán y Estados Unidos—, desencadenando una respuesta militar estadounidense que a su vez provocó el ataque iraní del domingo.
El ataque: ocho objetivos, dos países
El CGRI anunció en un comunicado que sus fuerzas navales y aeroespaciales ejecutaron una operación conjunta entre las 2 y las 3 de la madrugada, apuntando a lo que describieron como ocho infraestructuras militares en la base de Ali Al Salem en Kuwait y en el puerto de Salman en Baréin, sede de la Quinta Flota de la Marina estadounidense (Proceso/AP). La Guardia advirtió que “cualquier agresión enemiga, sea cual sea el pretexto, tendrá una respuesta aplastante” (CBS News).
En Kuwait, el ejército interceptó dos misiles balísticos y varios drones; las autoridades reportaron que no hubo heridos ni daños materiales significativos (Proceso/AP). En Baréin, la situación fue distinta: el Ministerio del Interior confirmó que los ataques iraníes dañaron un edificio residencial de ocho pisos cerca del aeropuerto internacional, con el último piso completamente destruido y las ventanas reventadas, aunque sin víctimas mortales (Proceso/AP). Las autoridades bareiníes activaron sirenas de alerta aérea y recomendaron a la población “mantener la calma y dirigirse al sitio seguro más cercano” (Infobae).
El propio gobierno de Baréin condenó la ofensiva y la calificó como “una peligrosa escalada” y un patrón de agresión repetida contra la soberanía del reino (El Vocero). Kuwait, por su parte, señaló que la continuación de estos ataques constituye “un grave menoscabo de los esfuerzos de paz y estabilidad y una amenaza para la seguridad de la región” (CBS News).
La amenaza diplomática: “parálisis total”
Más allá del impacto militar, el elemento más alarmante fue la advertencia política. En su comunicado, la Guardia Revolucionaria advirtió que violar el alto el fuego “conllevará la suspensión total de los procesos en curso” —en referencia al memorando de entendimiento de Islamabad firmado recientemente con Estados Unidos— (HispanTV/CGRI). La amenaza fue directa: si Washington no cesa sus ataques, las negociaciones para poner fin al conflicto quedarán completamente paralizadas.
El presidente Donald Trump respondió con dureza desde su red social Truth Social, acusando a Irán de violar “OTRA VEZ” el acuerdo de alto el fuego y advirtiendo que podría llegar un punto en que Estados Unidos “se verá obligado a completar el trabajo militarmente”. Su amenaza culminó con una frase lapidaria: “¡Si eso ocurre, la República Islámica de Irán dejará de existir!” (Proceso/AP).
El trasfondo estratégico de la crisis es el estrecho de Ormuz. Un organismo marítimo multinacional supervisado por la Marina de Estados Unidos anunció el sábado que ampliaría una ruta alternativa cerca de Omán para permitir el tráfico de entrada y salida sin la supervisión directa de Irán —por donde antes pasaba una quinta parte del petróleo y gas natural del mundo—, abriendo así un nuevo flanco de tensión con Teherán (Proceso/AP).
Condena internacional y el peso de la guerra
La reacción internacional fue inmediata. La Unión Europea calificó los ataques como “inaceptables e injustificados” y urgió a Irán a cesar de inmediato sus acciones y a cumplir la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU (Infobae). Los Emiratos Árabes Unidos condenaron “en los términos más enérgicos” los ataques de drones contra Baréin; Arabia Saudita y Qatar también se sumaron a la condena (CBS News).
El contexto bélico más amplio es devastador. Irán ha lanzado decenas de misiles balísticos y drones contra sus vecinos a diario, afectando refinerías, puertos e infraestructura energética en Arabia Saudita, Kuwait, Baréin, Emiratos Árabes Unidos e Irak (NBC News). El Pentágono afirma haber degradado alrededor del 90% de las capacidades de misiles balísticos y drones de Irán, aunque analistas señalan que eliminar su capacidad de drones es un objetivo mucho más difícil, dado que “probablemente es relativamente fácil esconder estas cosas”, como señaló Tom Karako, director del Proyecto de Defensa de Misiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (NBC News). La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026 y ha sacudido la economía global, disparando los precios del crudo y amenazando el suministro energético mundial (Al Jazeera).
Fuentes consultadas: Proceso/AP, Infobae, El Vocero, CBS News, PBS NewsHour, NBC News, Al Jazeera, HispanTV, La Nacion Argentina, Euronews, RFE/RL.
