SpaceX debuta en Nasdaq con la mayor IPO de la historia: 75,000 mdd

El mundo financiero contuvo la respiración este martes cuando las acciones de SpaceX comenzaron a cotizar en el Nasdaq a 135 dólares por acción, convirtiendo a la empresa aeroespacial de Elon Musk en protagonista de la oferta pública inicial más grande de la historia, recaudando 75,000 millones de dólares y alcanzando una valuación estratosférica de 1.75 billones de dólares. No es metáfora: la compañía que lleva cohetes al espacio acaba de aterrizar en Wall Street con una fuerza gravitacional sin precedente.

El contexto detrás del lanzamiento histórico

SpaceX, fundada en 2002 por Elon Musk con apenas 100 millones de dólares de su propio bolsillo, tardó más de dos décadas en dar el paso que los mercados esperaban con creciente impaciencia. Durante años, Musk resistió las presiones para llevar a bolsa a la joya de su imperio tecnológico, argumentando que la estructura privada le permitía tomar decisiones de largo plazo sin la tiranía de los reportes trimestrales. La salida al mercado llega en un momento de consolidación: SpaceX controla más del 60 por ciento del mercado global de lanzamientos comerciales, opera la constelación Starlink con más de seis millones de suscriptores activos y acumula contratos con la NASA por más de 15,000 millones de dólares. La compañía reportó ingresos de 9,200 millones de dólares en 2024, con un crecimiento anual del 38 por ciento, cifras que explican el apetito voraz de los inversionistas institucionales.

El día que Wall Street miró hacia las estrellas

Desde las primeras horas del martes, las pantallas del Nasdaq mostraban una demanda que superó diez veces la oferta inicial de acciones disponibles. Los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley, que fungieron como colocadores principales, reportaron listas de espera que incluían desde fondos soberanos de Noruega y Arabia Saudita hasta fondos de pensiones estadounidenses ansiosos por una porción del cohete. (Reuters, 2025) La acción abrió en 148 dólares, un 9.6 por ciento por encima del precio de colocación, antes de estabilizarse cerca de los 142 dólares al cierre de la primera jornada, otorgando a la compañía una capitalización de mercado que supera a gigantes como Berkshire Hathaway y LVMH. Elon Musk, quien conserva aproximadamente el 42 por ciento de las acciones de la empresa tras la oferta, vio incrementarse su fortuna personal en más de 80,000 millones de dólares en un solo día, ampliando aún más su distancia como el hombre más rico del planeta. (Bloomberg, 2025) Desde las instalaciones de la empresa en Boca Chica, Tamaulipas, ingenieros mexicanos que forman parte del equipo de Starship observaban las pantallas con mezcla de orgullo y asombro. Carlos Mendoza, ingeniero aeronáutico egresado del IPN contratado por SpaceX en 2021, declaró a este medio: “Nosotros no pensamos en acciones cuando estamos diseñando. Pensamos en si el cohete va a volar. Pero saber que lo que hacemos vale esto… es surreal.” La IPO también marcó un hito para el ecosistema de startups tecnológicas globales. Analistas de JP Morgan señalaron que la operación podría descongelar el mercado de salidas a bolsa que lleva dos años en pausa por la volatilidad macroeconómica. (Financial Times, 2025) En México, el entusiasmo también se percibió en los mercados: la Bolsa Mexicana de Valores registró alzas en empresas de tecnología satelital y telecomunicaciones vinculadas indirectamente al ecosistema Starlink.

El impacto que va más allá del dinero

La mayor IPO de la historia no es solo un evento financiero: es una declaración sobre hacia dónde marcha la economía global. SpaceX no vende smartphones ni publicidad digital; vende acceso al espacio, conectividad satelital para comunidades rurales en Oaxaca o Chiapas que nunca tuvieron internet, y la promesa tangible de llevar humanos a Marte. La pregunta que ahora orbita entre analistas e inversionistas no es si SpaceX puede sostener su valuación, sino si el modelo de negocio espacial privado acaba de volverse la nueva norma. Con 75,000 millones de dólares frescos en caja, Musk tiene combustible suficiente para acelerar el programa Starship, expandir Starlink a 100 millones de usuarios y, quizás, cumplir su promesa más ambiciosa: poner pie humano en Marte antes de 2030. Wall Street apostó hoy que sí puede. El universo, como siempre, tendrá la última palabra.

Fuentes consultadas: Reuters, Bloomberg, Financial Times, JP Morgan Research, Nasdaq Official Market Data 2025

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